Pisitófilos Creditófagos, Mayo 2007

19 mayo 17:35, ppcc dijo:
Para que ustedes se hagan una idea del tamaño de nuestra burbuja crediticia, analizado en términos de déficit por cuenta corriente -deuda externa-, en números redondos:

1) somos el segundo país del mundo que más debe; con el 8% del total; el primero es Estados Unidos, que debe el 65%, pero, ¡ojo!, son los dueños del dólar, moneda de reserva mundial; el tercero es Reino Unido, que, no obstante, debe la mitad que nosotros, teniendo mucha más población y siendo los dueños de la libra esterlina.

2) El 75% de lo que se "debe" en todo el mundo (posiciones deudoras en balanzas por cuenta corriente), lo deben Estados Unidos, Reino Unido, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda, países todos cortados por el mismo patrón en relación con lo que estamos analizando;

3) de lo restante, nosotros debemos, ¡atención!, casi el 30%, que es el triple que Francia y cinco veces lo de Italia, cuyas poblaciones (y sistemas económicos) son muy superiores.
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lunes, 2 de enero de 2012

RECOPILATORIO MENSAJES PPCC, PISITOFILOS CREDITOFAGOS 2011

RECOPILATORIO PISITOFILOS_CREDITOFAGOS 2011

pisitofilos_creditofagos (31/12/2011 14:27)

NO HAY NINGUNA VUELTA AL "PATRÓN LADRILLO".-

El objetivo solo es ABSORBER EL STOCK.

En pura lógica hacendística, esta vez, la deducción-IRPF-vivienda no tiene como meta estimular la recaudación derivada de la expansión de la actividad inmobiliaria. Ahora solo estamos ante el cheque tributario que hay que pagar para liberar de lastre inmobiliario al sistema financiero-fiscal.
Para cerrar el círculo, faltaría oficializar El Rebajón. Cosa que está hecha, como se denota ultraelípticamente en este sitio ideológico de El Pisito:

http://www.expansion.com/blogs/aceytuno/2011/12/13/fondo-y-forma.html

El mismo día del anuncio de la conversión del Gobierno a la fe Austeroauténtica e Internodevaluacionista, el superpisitos "ejpañol" se ha comprado la Torre Picasso un 50% más barata de a lo que se puso en máximos.

Ronda El Rebajón del 50% o superior del que siempre hemos hablado los ppcc y que tanta hilaridad causaba en la cueva de Alí Babá.

El Rebajón es técnicamente impepinable por la sencilla razón de que no hay dinero crediticio para lo contrario.

Entre el año pasado y este han muerto [para siempre, en nuestra opinión] las expectativas inmobiliarias. Ahora viene...

EL REBAJÓN.




jueves, 26 de mayo de 2011

José Manuel Naredo y Antonio Montiel. EL MODELO INMOBILIARIO ESPAÑOL y su culminación en el caso valenciano.







Extracto de la introducción






"Un potentísimo boom inmobiliario ha venido sacudiendo al país durante todo un decenio, sin que la investigación del mismo haya estado a la altura de las circunstancias. La intensidad del auge, movido por una burbuja especulativa de enormes dimensiones, corrió pareja a la del declive, ocasionando graves consecuencias, económicas, ecológicas y sociales. ¿Cómo es posible que el "urbanismo salvaje" que recorrió nuestra geografía durante el franquismo, volviera a actuar impunemente y con fuerzas renovadas, durante la democracia? ¿Cuál es la naturaleza de nuestro peculiar modelo inmobiliario? ¿Cuál es la relación entre modelo inmobiliario y burbuja especulativa? ¿Cuál es la conexión de ambos con la crisis económica actual? ¿Cómo ha podido culminar un modelo, diseñado originariamente por el franquismo, con el advenimiento de la democracia y la adhesión a la Unión Europea (UE)? ¿Qué ha empujado al país tan alegremente por la pendiente del gasto y endeudamiento que ahora lastra su futuro?...


Invitados a participar en el Coloquio sobre Urbanismo, democracia y mercado: una experiencia española (1970-2010), celebrado en París, 15-16 de marzo de 2010, los autores de este libro caímos en la cuenta de que muchas de las preguntas arriba formuladas no habían sido respondidas con solvencia y que, a estas alturas de la crisis, la ciudadanía se veía incapacitada para pensar y debatir, con conocimiento de causa, posibles remedios y alternativas. Pues, a pesar de su importancia, la complejidad de los acontecimientos vividos dificulta las interpretaciones integradas de los mismos en un mundo en el que predominan el conocimiento y el tratamiento parcelario de los problemas. Además de que la autocensura habitual coarta a los analistas a emitir diagnósticos y a proponer medidas que pongan en cuestión el modelo inmobiliario-financiero que ha venido sirviendo a los intereses oligárquicos imperantes en nuestro país. Los dos autores de este libro pensamos entonces que podríamos superar estas limitaciones uniendo nuestras fuerzas como investigadores libres para responder en el mismo de forma clara y escueta a estas cuestiones.



El libro reelabora y amplía las ponencias que presentamos al citado Coloquio. En él se expone que el modelo inmobiliario español no fue fruto del libre albedrío de los mercados, sino de un devenir histórico muy particular que hunde sus raíces en el franquismo. Pues fue durante ese régimen cuando se dio un giro copernicano al modelo inmobiliario y se dejó atada y bien atada una política de vivienda que ha permanecido, en lo fundamental, hasta nuestros días. A la vez que fue durante ese régimen cuando afloraron el caciquismo y la cultura "del pelotazo" que han revivido con la democracia, al contar con los medios de financiación acrecentados que brinda la entrada en el euro. Analizar la evolución histórica que acabó configurando el modelo inmobiliario español y su culminación en el caso valenciano y diagnosticar sus consecuencias, supone lidiar a la vez con dimensiones, no solo jurídicas e institucionales, relacionadas con el tratamiento del territorio, el urbanismo o la vivienda, sino también políticas y económicas. Creemos que la novedad de este libro estriba en unir los diversos enfoques necesarios para clarificar el panorama inmobiliario que ha venido condicionando tanto a la economía como a la sociedad en nuestro país. Nos pareció además muy oportuno complementar los análisis y diagnósticos del modelo inmobiliario español y sus consecuencias, realizados en la primera parte, con los practicados con una lente más detallada para analizar la culminación de ese modelo en el caso valenciano, que ocupa la segunda parte del libro.



Por último, consideramos que la síntesis que aquí se hace del modelo inmobiliario español y su aplicación al caso valenciano no ofrecen imágenes pesimistas sino, lamentablemente, bien realistas. Lo que sí induce al pesimismo es la falta de interés y voluntad de cambiarlo que se sigue observando todavía, no sólo entre los políticos, sino entre la mayoría de la población. Sirva este texto para comprender mejor el origen y la naturaleza de nuestros males, abriendo el camino para superarlos".


José Manuel Naredo y Antonio Montiel




Algunos párrafos del libro



"Otra característica del nuevo modelo inmobiliario-constructivo es que tiende a inventar pretextos y a buscar nombres que justifiquen y hagan atractivas las operaciones de recalificación de suelos, resaltando calidades o aspectos que suplen sus limitaciones o carencias. Se habla así de "ciudades" "de la imágen", "del golf", o de lo que sea, donde se observa la carencia de ciudad al predominar barrios dormitorio o usos o servicios específicos, al igual que no se habla de zonas industriales, sino de "parques empresariales". Pues ya no se planifica directamente el futuro de las ciudades para el bienestar de los ciudadanos, sino para la promoción de determinados eventos o megaproyectos que se presuponen fuente de bienestar y de negocio. Por ejemplo, no es la racionalidad del planeamiento, sino el empeño doblemente fallido de hacer de Madrid sede de los juegos olímpicos, el que ha justificado la construcción de un rosario de megaproyectos y costosas infraestructuras, sin contar con las necesidades y prioridades de la ciudadanía.



El afán de buscar pretextos que justifiquen los megaproyectos inmobiliarios, culmina con el ejemplo de los llamados "parques temáticos". La experiencia de los que se han venido desarrollando permite señalar ciertos rasgos comunes de este tipo de "operaciones". En todos ellos se presenta el proyecto como una enorme fuente de parabienes y progreso para la zona en la que se localiza y que justifica plenamente la recalificación de terrenos in extenso para albergar a la población y los servicios que, se supone, atraerá la nueva actividad propuesta. No solamente se atribuye, así, a la "operación" más superficie de la requerida por el "parque" que la justifica, sino que con este pretexto se recalifican también los terrenos próximos previamente adquiridos por los promotores más informados del proyecto. Se solicita además el apoyo del Estado, con sus empresas públicas o semipúblicas, no solo para financiar la "operación", sino para poner gratuitamente a su servicio las infraestructuras necesarias para que pueda prosperar. El desenlace habitual es que, una vez que los propietarios de los terrenos han realizado enormes plusvalías procedentes de su recalificación, se ve que la actividad del parque que se tomaba como pretexto incumple las expectativas de negocio que se prometían. Languidece así la sociedad responsable del "parque" y reclama más dineros públicos y más edificabilidad en los terrenos de la operación, para compensar con nuevas plusvalías el fiasco financiero de la actividad que en principio justificaba la "operación". Le experiencia de los cuatro grandes "parques temáticos" instalados en España se adapta al modelo indicado: Port Aventura (1995), Isla Mágica (1997), Terra Mítica (1998) y el Parque Warner (2002), han sido todos ellos promovidos y financiados por entidades públicas y/o cajas de ahorros, lo que debería suscitar dudas sobre la rentabilidad de los parques, al contribuir los inversores privados solo en la medida en la que su participación en los negocios colaterales al "parque" -inmobiliarios, constructivos o de servicios- lo justifican. Una vez obtenidas las plusvalías de la recalificación de terrenos y/o los beneficios de la fase de construcción, suele evidenciarse el fiasco económico y el sinsentido de los megaproyectos, ahora subrayado por la crisis inmobiliaria.

Numerosos exponentes de este proceder han venido desordenando el territorio al dictado de oligarquías político-empresariales que sembraban por doquier, con el apoyo del dinero público, parques temáticos, nuevas "ciudades" e infraestructuras, sin contar con las necesidades de la población, ni con las vocaciones del territorio. Tal vez la operación denominada "Reino de Don Quijote", en Ciudad Real, pase a la historia por haber contribuido a la bancarrota de Caja La Mancha, al forzarla, entre otras cosas, a financiar un ruinoso aeropuerto privado, para que accedieran los ricos del mundo a jugar en el nuevo casino que servía de pretexto a la operación. Pero todo esto parecía ya un juego de niños en comparación con la treintena de casinos y la megalópolis del juego que se pretendían instalar en el desierto de Los Monegros (Aragón) justo cuando la crisis inmobiliaria vino a enfriar las operaciones especulativo-constructivas y los megaproyectos vinculados a ellas".



“El modelo inmobiliario español” Entrevista a José Manuel Naredo y Antonio Montiel.


Marta Vallribera | 24/05/2011


En su libro “El modelo inmobiliario español” abordan las consecuencias de un esquema basado en el “urbanismo salvaje”. ¿Ha sido una de las grandes lacras de la herencia franquista a la que la democracia no ha sabido hacer frente?

José Manuel Naredo (JMN): Efectivamente, creemos que la sobredosis de 'urbanismo salvaje' que ha soportado el país durante el pasado boom inmobiliario, no podría entenderse sin la represión y el despotismo franquista transmutado ahora en el neocaciquismo 'democrático' que nos invade. Aunque otros países hayan alimentado burbujas inmobiliarias sin haber vivido el franquismo, la peculiar forma de hacer, y deshacer, nuestros pueblos y ciudades al margen de la ciudadanía que ha sufrido el país, no hubiera sido posible en otros países europeos que cuentan con ciudadanías con más experiencia en el ejercicio de los derechos de crítica y de participación. En ellos no hubiera sido soportable el aquelarre de operaciones y megaproyectos surgidos al margen de la ciudadanía que ha recorrido nuestro país, movido por el caciquismo inmobiliario imperante.

No en vano gracias a los propietarios extranjeros (no habituados a tragárselo todo) que se vieron directamente agredidos por el 'agente urbanizador' en la costa mediterránea, salieron adelante los tres informes del parlamento europeo denunciando el urbanismo español… Y hace unos días, nuestro ministro Blanco se ha visto increpado en Londres ¡cuando iba a vender viviendas!, y no en España, por las coordinadoras de los muchos miles de propietarios británicos que se sentían burlados por el urbanismo y las promotoras hispanas.

¿El derecho a la vivienda es uno de los grandes fracasos del estado del bienestar?

Antonio Montiel (AM): Fracaso, no sólo del estado del bienestar, sino de los estados democráticos en general, que acostumbran a incluir en sus constituciones el derecho a la vivienda, junto a los otros derechos reconocidos a los ciudadanos, aunque otorgándole una eficacia jurídica más limitada al no establecerse mecanismos concretos para su exigencia.

En España ese fracaso no solo resulta de que el derecho enunciado, al no estar respaldado con desarrollos institucionales y dotaciones presupuestarias, se queda en un mero gesto ceremonial sin valor práctico alguno, sino en que, para colmo, se ha promovido un modelo inmobiliario que contradice abiertamente ese derecho. En nuestro libro se analiza cómo el modelo inmobiliario imperante ha promovido la vivienda como inversión frente a la vivienda como bien de uso, haciendo de España líder europeo en viviendas per capita (la mayoría de ellas libres y en propiedad), pero al ser colista en vivienda social, España es también líder en viviendas secundarias y desocupadas.

Se han multiplicado de manera simultánea las viviendas secundarias y desocupadas y las personas sin vivienda. Como también, las viviendas vacías, e incluso las 'ciudades fantasma' que no han llegado a habitarse, y las personas hacinadas en chabolas e infraviviendas.

¿Qué es lo que peor se hizo y dónde tienen que aplicarse las principales correcciones?

JMN: La paradoja sangrante que ofrece el hecho de que España, tras ser el líder europeo del cemento y del ladrillo, no haya resuelto el problema de la vivienda, evidencia que no era ésta la finalidad de sus políticas. No estamos ante el caso de unos políticos que, pensando siempre en el bien común, se equivocaron o hicieron mal algo. Sino que España es un país de lobbies acostumbrados a tirar, entre bastidores, de los hilos del poder para defender sus intereses, lo que hace que las políticas se muevan a trompicones, respondiendo a la presión que ejerce este o aquel grupo de intereses. Y entre estos lobbies, el del cemento y el ladrillo, que hunde sus raíces en la oligarquía franquista, es uno de los más potentes.

En el libro se explica todo esto y se recuerda que, el mero hecho de que el jefe de la oficina económica del presidente Zapatero, haya pasado directamente a ser el presidente de la patronal de las grandes empresas constructoras, evidencia la estrecha ósmosis que se observa entre el poder político y los lobbies empresariales, esa singular “puerta giratoria” que facilita una escandalosa circulación de personas del ámbito de los negocios al de la política y, especialmente, a la inversa.

Este contexto viciado desde el origen es poco receptivo a las alternativas más razonables que se vislumbran con solo mirar más allá de los Pirineos y acostumbra a ignorarlas por mucho que las hayamos propuesto desde hace tiempo y que hagamos referencia a ellas en un capítulo del libro.

¿Qué responsabilidad sobre lo ocurrido atribuyen a los diferentes gobiernos en España, a las entidades financieras y a promotores y constructores?

AM: El modelo inmobiliario español es fruto de un devenir histórico complejo, con muchas responsabilidades compartidas. El empeño de Arrese -ideólogo de Franco y primer ministro de la Vivienda- de superar el déficit de viviendas y de promover la vivienda en propiedad para contribuir con ello a hacer 'gente de orden', vino a culminar medio siglo después de haberlo enunciado y un cuarto de siglo después de muerto Franco. Si algo quedó atado y bien atado desde entonces fueron la práctica del 'pelotazo' inmobiliario y la promoción de la vivienda en propiedad, que siguieron extendiéndose con la democracia, hasta convertir durante el pasado boom a España en líder europeo en este campo, haciendo del negocio inmobiliario la verdadera industria nacional... y extendiendo el virus de la especulación por todo el cuerpo social.

En este contexto las reuniones de expertos convocadas por la Administración acerca de la vivienda que hemos conocido, producen la impresión de ser reuniones de la patronal del sector y no de una administración pública que tratara de gestionar, en régimen de escasez y en beneficio de la comunidad, esos dos stocks fundamentales que son el suelo y el patrimonio construido, o de regular el urbanismo y la actividad constructiva. El propósito parecía siempre animar el negocio inmobiliario, en vez de regularlo. Así, cuando la mayoría de los municipios de España preveían multiplicar varias veces su parque de viviendas -y decían también ¡su población!-, cuando la burbuja inmobiliaria se inflaba peligrosamente devorando el ahorro, endeudando al país y concentrando los riesgos de la banca, las administraciones y los políticos miraban para otro lado.

Al igual que en Irlanda, ha sido el característico triángulo formado por elites fuertemente cohesionadas, inmobiliarias, financieras y políticas, el responsable de haber dejado que la burbuja se inflase hasta el estallido final, amparado en ambos casos en un bipartidismo complaciente con el modelo inmobiliario imperante.

¿Cuándo y cómo prevén que se empiece a digerir el 'stock' de vivienda nueva sin vender y cuándo calculan que se pondrá el contador a cero? ¿Hay que plantearse la demolición de edificios?


JMN: El pasado boom nos ha dejado un stock inmobiliario sobredimensionado e ineficientemente utilizado, transformando en exceso, el déficit de viviendas que justificaba el tradicional empeño de promover la construcción. España no solo es el país europeo con más viviendas per capita (aunque con menos viviendas sociales y con más viviendas secundarias y desocupadas), sino que tendrá que dar salida al enorme 'stock' de viviendas en busca de comprador. Si a las viviendas nuevas y usadas en venta se añaden aquellas otras en construcción y en proyecto, este 'stock' supera largamente los dos millones de unidades.

Esta desmesurada oferta se topa hoy con una escuálida demanda, cuyo componente especulativo y turístico se ha desinflado con la crisis, a la vez que decaían las expectativas de revalorización y repuntaba el tipo de interés. Además, la demanda efectiva de vivienda de nuestros hogares (los más endeudados de la UE) acusa, tanto el declive de la población inmigrante, como la de los nuevos demandantes autóctonos (de 25 a 45 años) especialmente castigados por el paro y los recortes sociales y salariales, los cuales contarán en buena parte con viviendas heredadas de sus mayores.

El 2010 ha sido el primer año en el que ha empezado a rebajarse el enorme 'stock' de viviendas en venta, al haber caído la construcción por debajo de las compras; a este ritmo, se tardaría más de un lustro en digerir el 'stock', siempre que se dejasen abandonadas parte de las construcciones en curso. Pero la duración del ajuste dependerá de las políticas que se adopten y de la flexibilidad y transparencia de los precios inmobiliarios, y es aquí donde fallan tanto las políticas, como la información sobre el mercado inmobiliario, cuestiones necesarias ambas para agilizar y hacer social y económicamente más llevadero el ajuste.

Por una parte debería elaborarse un plan de reconversión del sobredimensionado e infrautilizado stock de suelo y viviendas, orientado a conectar eficientemente viviendas vacías y personas sin vivienda y a reconstituir a precio de saldo el casi desaparecido stock de vivienda social, las dotaciones de suelo público y a decidir con conocimiento de causa los posibles casos de demolición. Este plan de reconversión debería formar parte de la hasta ahora ignorada reforma del modelo inmobiliario, aun cuando resulta mucho más perentoria que las del mercado de trabajo y las pensiones, que nos han metido de clavo para dar gusto a la patronal.

Por otra parte, la flexibilidad y transparencia de los precios inmobiliarios deja mucho que desear. Es aquí donde la falta de información de precios de mercado y la valoración del stock inmobiliario en manos de los principales implicados en la situación actual (bancos, cajas y promotoras hipotecadas) con precios de tasación inflados, están retrasando el ajuste. La Administración debería de suplir estas carencias recabando y divulgando información agregada sobre los precios de mercado y de subastas inmobiliarias hoy por hoy inexistente.

Los principales agentes de opinión internacionales denuncian que la vivienda continúa en España muy sobrevalorada. ¿Hasta cuándo van a seguir bajando los precios?

AM: Han pasado ya cuatro años desde que, en mayo de 2007, los precios de los anuncios de venta de viviendas empezaron a caer. Los precios de tasación empezaron a hacerlo casi con un año de retraso, moderando esa caída. Y en el primer trimestre de 2011 los precios de la vivienda de anuncios y tasaciones han acelerado su caída y seguirán cayendo mientras no se digiera el sobredimensionado 'stock' de viviendas en venta al que acabamos de referirnos. Sobre todo cuando los mayores síntomas de recesión (el aumento del paro, de las suspensiones de pagos, unidos a los recortes sociales) contribuyen a enfriar todavía más la demanda de viviendas.

El problema estriba en que, con la crisis, los propietarios más necesitados de liquidez acaban vendiendo bien por debajo de los precios de tasación, de los precios de los anuncios e, incluso, de los valores catastrales. Pero los precios de compraventa de estas operaciones no salen en la foto de nuestras precarias estadísticas. Los 'agentes de opinión internacionales' a los que se refiere en su pregunta suelen referirse a los precios oficiales de tasación, que como ya hemos indicado acumulan una caída mucho más moderada de la que evidencian los precios de los anuncios y más aún de los precios efectivos de compraventa o de subasta. Por lo tanto no es extraño que piensen que los precios tienen que acentuar su caída, aparte de que el panorama descrito así lo sugiere.

Promotores y constructores insisten en que la construcción tiene que seguir siendo el motor del PIB en España. ¿Cómo va a quedar el sector dentro de un par de años?

JMN: La esperanza del repunte a dos años vista será vana, porque llevará algo más tiempo digerir el 'stock' de viviendas en venta y permitir que se recupere el ahorro y se rebaje la deuda de los hogares… y el posible repunte que finalmente podría producirse, sería mínimo con relación a los niveles de negocio alcanzados durante el boom.

Dentro de un par de años lejos de repuntar la actividad, pensamos que se habrá profundizado más la crisis del sector inmobiliario, que la banca está refinanciando cada vez con más dificultades. Más de la mitad de las promotoras, que están hoy en quiebra técnica (es decir, que el valor de mercado de sus activos no llega hoy a cubrir el de sus pasivos exigibles), no podrán devolver los créditos y tendrán que acabar desapareciendo y/o cayendo en manos de sus acreedores y arrastrarán en su caída a una nube de empresas constructoras y/o dependientes de ellas. Este será el panorama si, como resulta previsible, la depresión prosigue y no se plantea ningún plan de reconversión del sector como el antes apuntado, ni del modelo inmobiliario que nos ha traído a tan lamentable situación.

Este final caótico parece asegurado cuando además los dos partidos más votados han sido cómplices de la situación actual y, al menos de momento, no muestran ninguna voluntad de cambiar las reglas del juego para reconvertir la economía española hacia patrones europeos más viables.


domingo, 2 de enero de 2011

Recopilatorio artículos de IR-PPCC-Let's Get Real año 2010. INMOCAPITULACIÓN




Recopilatorio de IR-PPCC-Let's Get Real año 2010




INMOCAPITULACIÓN 31-12-2010.-

Hoy es 31-12-2010. Un gran día.

Los eventos económicos de 2010 y los que se anuncian para 2011 se conjugan con la escatología de los sermones y arengas. Se nos ahoga sin descanso para que cedamos buena parte de nuestros derechos adquiridos. En términos de expectativas, estamos en el dies ad quem del pinchazo de la burbuja inmobiliaria que ha devastado España, económica y psicosocialmente, durante dos décadas y media. A todo ***** le llega su San Martín.

Ya todos sabemos qué hay que hacer con los costes inmobiliarios. Otra cosa es que no haya valentía o diligencia para reconocerlo y cumplirlo con prontitud, o que haya demasiado cúmulo de tareas por atender.

Por pereza y otras razones, convertimos lo inmobiliario y su "efecto riqueza" en el motor de nuestra economía. Por eso, hoy también es el dies a quo de la larga transición económica que habrá de llevarnos a una nueva estructura, modelo o patrón de crecimiento orientado a la exportación y a la inversión en bienes de equipo, e integrado plenamente en Europa.

Todo comenzó a mediados de los 1980s, cuando cerramos el proceso de reconversión industrial, es decir, la transición estructural a que nos abocó el estrangulamiento financiero en que concluyó el régimen tecnocrático desarrollista. El Desarrollismo significó el despegue generalizado de nuestra economía, financiado con ingresos por turismo, remesas de emigrantes e inversiones extranjeras directas. Venía de finales de los 1950s, cuando tuvo lugar el colapso de la quimera autárquica de posguerra. La Autarquía, a su vez, era el último giro de tuerca en el proceso de ensimismamiento económico inducido por el fracaso de la industrialización en el siglo XIX, el correlativo triunfo del proteccionismo frente al librecambismo, y la pérdida de posesiones coloniales.

España venía de ser un imperio creador forjado durante siglos contra el Islam y el protestantismo en los tres procesos históricos que la definen: Reconquista, Colonización de América y Contrarreforma.

España no es una nación jurídico-política corriente, por mucho que, en esta etapa histórica que hoy cerramos, el resentimiento provinciano étnico-cultural y fascistoide haya proclamado lo contrario, henchido de orgullo roñoso de pequeños bienes raíces.

A la hidalguía decadente de nuevos pobres históricos se ha superpuesto la arrogancia de nuevos ricos del capitalismo popular, por designio de los intereses electorales de la socialdemocracia y el social-liberalismo, que han querido llevar al Estado del Bienestar más allá de sus límites razonables.

Hemos acabado endeudados de por vida y con dificultades para hacer ver al mundo que sí tenemos un horizonte de actividad económica del que extraer los recursos con que honrar la deuda.

Además, hemos enloquecido. Y, reforzando la distorsión socioeconómica que se vivía, ha prosperado una pretenciosa religión laica, curia y santoral incluidos, con la que hemos aspirado a dar clases de ciudadanía al mundo.

"Mi pisito un capital, mi terruñito una nación, mis ideítas una religión".

Las doce campanadas de hoy devuelven la carroza de Cenicienta a la calabaza que siempre fue, los caballos retornan a ratones, y los lacayos, lagartos.

Hasta ahora, solo hemos sufrido lo malo de la crisis. Vienen los días de la verdadera esperanza.

Tomen sus doce uvas. Brinden proclamando que El Pisito ha muerto. Gocen del instante.

Gracias por leerme.

Publicado por: pisitófilos creditófagos, ppcc, Let's Get Real | 31/12/10 en 13:08
http://blogs.cincodias.com/el_economista_observador

31-12-2010 00:00

¿Mas ir-?(Reloaded III)

Publicado por: Feliz dies ad quem. El Pisito ha muerto | 01/01/11 en 13:48


Feliz dies a quo. Transición Estructural 2025

miércoles, 19 de mayo de 2010

Desde Argentina - Los problemas reales de España

Por: Emilio Ocampo
Economista

El contagio tan temido de la crisis griega ha llegado a la península ibérica. España y Portugal ahora están en el centro de la tormenta. Y de alguna manera su destino no sólo está unido por la geografía. El principal acreedor de Portugal es España.

Aunque su déficit fiscal y su nivel de endeudamiento son mucho menores que los de Grecia, las economías ibéricas comparten con la griega un problema serio: la falta de competitividad. Es decir, su estructura de costos es muy cara. Y en este aspecto, también se parecen a la Argentina en los últimos estertores de la convertibilidad circa 2000-2001. Hay cuatro maneras de resolver la falta de competitividad: una deflación autoimpuesta (que en el caso de España se estima debería ser del orden del 20% o del 30%), la implementación de reformas estructurales para aumentar la productividad del sector privado, la depreciación del euro y la salida de esa moneda. La primera, obviamente va a profundizar la recesión en la que se encuentra la economía española, lo cual a su vez va a agravar el problema del déficit fiscal y de endeudamiento público (que en el caso de España hasta ahora era relativamente manejable, ya que en 2009 ascendió al 55% del PBI).

Recordemos que la economía española no crece, que la tasa de desempleo es del 20% (40% entre la gente joven) y que por primera vez desde que se incorporó al euro ha experimentado una leve deflación. La segunda toma tiempo (a Alemania le tomó casi una década), y tiempo es lo que falta. La tercera está ocurriendo y puede seguir acelerándose. La posibilidad de que el euro llegue a una paridad de 1 a 1 con el dólar a fin de año ya no parece tan disparatada. Pero el principal beneficiario de esta depreciación será Alemania y la relación de costos entre la economía alemana y la española se mantendrá igual. Además la depreciación del euro va a ser el reflejo de la severidad de la crisis europea. La cuarta alternativa, una salida del euro, es la que nadie quiere considerar. La sociedad española va a tener que sufrir mucho más los efectos del ajuste para abandonar un club que le trajo tantos beneficios.

España tiene otro problema muy grave que es el nivel de endeudamiento del sector privado. Y aquí, aunque la raíz del problema es distinta a la de Grecia, el resultado final puede ser parecido. ¿Por qué? Desde su entrada al euro, la economía española experimentó un boom en el sector de la construcción. Este boom se extendió más allá del sector inmobiliario residencial y comercial e incluyó todo tipo de proyectos de infraestructura, tales como autopistas, puentes y ferrocarriles de alta velocidad (AVE). Tal es así que en un momento dado, el 45% de toda la nueva construcción que se realizaba en la Unión Europea tenía lugar en España, cuando su economía sólo representaba el 15% de la economía del continente. La crisis de 2008 puso fin a este boom de manera abrupta. Como el sector de la construcción representaba el 20% de la economía española y era el motor de su crecimiento, la recesión era inevitable. Y como la construcción es intensiva en mano de obra, el desempleo también era inevitable. En estas circunstancias y dada la magnitud de sus otros problemas, es difícil ver cómo España pueda retomar la senda del crecimiento en el corto o el mediano plazo.

Pero esto no es todo. El gran problema es que este boom de la construcción se financió con deuda. Esta deuda asciende según algunas estimaciones a 445.000 millones de euros o casi el 45% del PBI español. Y una gran parte de esta deuda está garantizada por activos inmobiliarios cuyo valor se ha desplomado. Además está denominada en euros y se ajusta a tasa variable. Según algunas estimaciones, no menos del 28% de las viviendas construidas entre 2001 y 2007 están desocupadas y hay casi un millón de nuevas propiedades sin vender. Esto significa que muchas instituciones financieras pronto se encontrarán «contra las sogas» y deberán ser recapitalizadas.

El problema no lo tienen los grandes bancos como Santander y BBVA, cuyas carteras están diversificadas internacionalmente, sino las famosas Cajas, que son instituciones financieras regionales y cuasi públicas. Casi la mitad de sus activos totales, que ascienden a la friolera de 1,8 billón de euros, son préstamos al sector inmobiliario o a desarrolladores. ¿Cuán grande es el agujero de las Cajas? Las estimaciones varían. Según el FMI sería de «sólo» 17.000 millones pero el banco de inversión Morgan Stanley lo estima en casi tres veces esa cifra. Pero estas estimaciones pueden resultar demasiado optimistas ya que asumen pérdidas bastante conservadoras en las carteras de las 44 Cajas actualmente en operaciones. La solución que plantea el Gobierno de Rodríguez Zapatero es la consolidación del sector y para facilitarla creó un fondo especial con un capital inicial de 9.000 millones de euros. Pero hasta ahora los resultados de esta iniciativa han sido magros.

La situación actual en España muestra ciertos paralelos con la crisis de las «Savings & Loans» en Estados Unidos en la década de los 80 que no sólo empujó a la economía norteamericana a una recesión sino que también contribuyó a un aumento del déficit fiscal. En España la inevitable recapitalización de las Cajas en problemas se hará con fondos públicos, lo cual agravará el problema del déficit fiscal y del endeudamiento público insostenibles.

miércoles, 27 de enero de 2010

Ricardo Vergés Escuín - Entrevista en Tv33 - 25 de Enero 2010

He puesto la entrevista en Vimeo ya que en la página de TV33 el vídeo caduca en unos días.

Espero que no la borren.




Pongo también los gráficos que expone en ella para que pueda comprenderse mejor.


















lunes, 4 de enero de 2010

PISITÓFILOS CREDITÓFAGOS - AÑO DE LA CAPITULACIÓN - CARTA A LOS REYES


pisitófilos creditófagos dijo...
Le he preguntado a mi mujer cómo distribuiría el roscón de Reyes según propone Conthe. Me ha contestado en plan Supremas:
- "Todos lo del "Interné" estáis "chalaos" y, como sigas así, te dejo".
Añadan que he descubierto que, en una baldosa de mármol del WC, sale la cara de Voltaire.
Pero, yo a lo mío.
Se me ocurre lo siguiente.
Como en la propia vida, los roscones de Reyes tienen sorpresas, regalitos minúsculos. Puede haber una o varias, alguna de las cuales sería desagradable.
Para dividir un roscón entre tres comensales sin herir susceptibilidades y, a la vez, pasárnoslo bien:
- que cada comensal-jugador indique dónde cree que se encuentra "su" sorpresa, o sea, que cada cual señale "su" zona; en caso de conflicto, se elige un triunfador al azar y, a continuación, se pide al perdedor que indique su segundo óptimo;
- coherentemente las zonas, cualquiera de los tres divide el roscón en 6 trozos;
- cada comensal deberá escoger el suyo y el opuesto.
Voluntad, azar y dispersión.
Siempre que contesto en estos juegos de Conthe, tengo la sensación de no ser todo lo perspicaz que debo, pero, en fin...
Aprovecho la ocasión para mi carta a los Reyes Magos.
Queridos MELCHOR, GASPAR y BALTASAR:
1) Como nos hace falta una DEVALUACIÓN INTERNA, cuanto más, mejor, para ganar competitividad/productividad y que las ACTIVIDADES EXPORTADORAS nos saquen del hoyo inmo-hipotecario en que nos han metido los arrogantes y autocomplacientes supercincuentones nacidos entre 1940 y 1955, con su estúpido NUNCABAJISMO y DEUDALISMO GENERACIONAL...
- os pido:
que los triunfadores rebajados de El Pisito tarden en darse cuenta que su jugada consiste en preterir a los inmopillados-mutilados y aliarse con los inmo-indultados, y, así, que se les pase el arroz;
que haya pantalones para que la inmocapitulación sea lo suficientemente nítida, dado que cuanto más bajen los costes inmobiliarios será mejor para el ajuste laboral, y porque,
a) si la vivienda obrera fuera percibida como semigratuita, como lo es la sanidad y o la educación, ¿no habría más empleo (y menos exprime-pobres)?; y
b) si las oficinas, locales de negocio y naves industriales fueran baratísimas, ¿no habría más actividad económica (y menos forajidos echando tripa)?; y
que haya tiempo para abordar sin disturbios el ajuste salarial, o sea, que la ansiada resurrección estadística del dato-mviv no se precipite por el canguelo que produce el saldo vivo hipotecario.
2) Como el NEOPROVINCIANISMO ESPAÑOL lo que quiere es redistribuir el poder dentro del sector público administrativo en favor de sus 17 cutres, mugrientas y cochambrosas DICTADURAS DE PROXIMIDAD (CAJAS DE AHORROS incluidas), y se lo montan de nacioncitas étnico-cultural-territoriales fraccionarias (o sea, ni canónicas ni étnico-culturales, como la Nación del Islam de Malcom X, ni culturales a secas, como la Nación de los Canis, je, je)...
- os pido:
que este año de la capitulación de El Pisito, y dado que el nefando ortograma de El Terruñito va para largo, que, al menos, a estos nacioncitas les sigan saliendo verrugas en su cara de fascistillas, de modo que su infundado complejo de superioridad tengan que méterselo por donde les quepa durante un lapso tiempo tal que, cuando se den cuenta, les cueste un par de décadas volver a recuperar pulso, y yo ya esté para estirar la pata y, entonces, todo me la refanfinfle; y
que Banco España esté inteligente y que, por fin, triunfe la idea de que no vamos a ningún lado con esta constelación de banquitos públicos administrados por barones regionales de los partidos políticos SDSL, que defienden una concepción paternalista y lumpen del capitalismo, hipotéticamente integradores verticales de clases (familia-depositantes, municipio-CCAA y sindicatos), cuyos jefecillos se seleccionan por cooptación, especializados en inmuebles, hipotecas y urbanismo, y que son contemplados por el electorado con ternura patria-chiquera a la vez que cínicamente, toda vez que se sabe que papá-Estado "ejpañol" está detrás, enchufándoles por lo bajini la pastaza de todos los contribuyentes.
3) Como la crisis ha puesto a la SDSL de los nervios, al destruir las fantasías animadas de ayer y hoy del capitalismo de rostro humano o popular, publicitadas a partir de los 50s, y ha tenido que recurrir al HOMBRENUEVISMO CIUDADÁNICO, o sea, a El Sexo mezclado con la versión laica y severa (y radicalmente propietarioprivatista) de la Doctrina Social de la Iglesia (Rerum Novarum, Leon XIII), para que la población estafada disponga de un anestesiante que permita la dilatación del esfínter,
- os pido:
que los santos y santas, obispos y obispas y cardenales y cardenalas de la esta curia totalitaria o totalizante, toda vez que pretenden monopolizar lo moral, se vean obligados a luchar por la larga vida de sus SICAVs.
4) Como los ppcc nos dedicamos a lo que nos dedicamos,
- os pido:
que este año, todavía, no nos baneen; y
que quienes nos reprochan hipotéticas derivas ideológicas, especialmente desde el presunto izquierdismo, comprendan que ya nada es igual desde la Teoría de las Expectativas Racionales y la Psicoeconomía.
5) Y, finalmente,
- os pido:
que Vinila se encuentre bien con su nuevo grupo The Lucky Dados (¿ya no se junta con David Kano y Krakovia o qué?... y, ya que sale, no dejen de visitar Cracovia y Varsovia, no hagan caso a los SDSL que dicen que es mejor que nos hipotequemos a que nos gastemos el dinero en viajes, viajen mucho y, el día de Cracovia, vayan a Auschwitz-Birkenau y comprométanse con ustedes mismos contra las estructuras de opresión, como lo es El Pisito & El Terruñito);
http://www.youtube.com/watch?v=6A6rPdIEuoE

y, por último, que seamos todos un poco más hippies y funkies, porque tenemos la depresión económica en todo lo alto y, todavía, no se divisa ningún resurgimiento, como corresponde en estas épocas y que es, precisamente, lo bueno que tienen, la destrucción creativa.
G X L
18:41 03-01-2010




viernes, 18 de diciembre de 2009

José Manual Naredo - LA CARA OCULTA DE LA CRISIS EL FIN DEL BOOM INMOBILIARIO Y SUS CONSECUENCIAS

Extractos del artículo; enlace al artículo completo al final.


LA CARA OCULTA DE LA CRISIS
EL FIN DEL BOOM INMOBILIARIO
Y SUS CONSECUENCIAS

José Manuel Naredo


Introducción.
La larga duración de la fase alcista del presente ciclo indujo a considerarla como algo normal y permanente.
De ahí que la irrupción de la crisis no sólo haya causado perplejidad sino que ha tendido a percibirse como algo raro y transitorio, olvidando que la intensidad del auge suele presagiar la intensidad del declive. En lo que sigue trataremos de escapar a estos espejismos considerando la crisis como mero fruto de los desequilibrios provocados por la euforia económica precedente. A la hora de interpretarla crisis, hay analistas que subrayan los aspectos más nuevos o peculiares que la han provocado y otros que hacen hincapié en lo que de común tiene con las crisis anteriores.

En todas las crisis suelen convivir dimensiones nuevas y antiguas. En lo que sigue
empezaré por presentar el trasfondo general en el que se produce esta crisis marcado por mutaciones del capitalismo de las que no se suele hablar, ya que vienen eclipsadas por la ideología económica dominante con sus enfoques de la producción y el crecimiento. Centraremos después la reflexión en la burbuja inmobiliaria, habida cuenta el peso tan determinante que ha tenido en nuestro país durante el auge y que está teniendo y tendrá en el declive del presente ciclo económico.

Trasfondo de la crisis: la deriva del capitalismo hacia
la adquisición de riquezas preexistentes

Rara vez se habla de que la crisis actual se ve agravada por la deriva que ha venido mostrando el capitalismo hacia la adquisición de riquezas preexistentes (Naredo, 2007) acentuando la dimensión especulativa de la mayor parte de las inversiones acometidas durante el auge. Éstas se han dirigido mayoritariamente a financiar operaciones de compraventa de títulos, empresas, terrenos,… o inmuebles, más orientadas a obtener
plusvalías que a producir bienes y servicios asociados a una mejor calidad de vida de la población. En nuestro país la burbuja inmobiliaria y sus derivados constructivos han llegado a absorber cerca del 70 % del crédito al sector privado y a extender el virus de la especulación por todo el cuerpo social, a la vez que se sobredimensionaba el suelo urbanizable y el parque de viviendas secundarias y/o desocupadas, ocasionando una superdestrucción de los asentamientos, los ecosistemas y los paisajes precedentes.
Lo que hace que todo el mundo sufra el “deterioro ambiental” y que muchos tengan que acabar pagando el aquelarre de beneficios y plusvalías obtenidos por unos pocos durante el auge, en un juego económico que necesitaba expandirse continuamente para evitar su derrumbe. Esta huída hacia adelante reclamaba una creciente necesidad de financiación que sentenciaba al presente ciclo alcista a morir, tarde o temprano, por estrangulamiento financiero (como hemos venido advirtiendo desde hace tiempo en diversas publicaciones, de las que remitimos a la última: Naredo, Carpintero y Marcos,
2008, Cap. I.
22
“La revalorización de la vivienda y su financiación”, pp. 73-78).
Sin embargo, la ideología económica dominante dificulta la comprensión de las
mutaciones que ha observado el capitalismo al desplazar su actividad desde la
producción de riqueza hacia la adquisición de la misma, con ayuda de la
financiarización de la economía y del recurso a operaciones y megaproyectos apoyados por el poder. Pues la metáfora de la producción oculta la realidad de la extracción y adquisición de riqueza. Y la idea de mercado soslaya la intervención del poder en el proceso económico. El desplazamiento y la concentración del poder hacia el campo económico-empresarial hace que hoy existan empresas capaces de crear dinero, de conseguir privatizaciones, recalificaciones, concesiones, contratas,…y de manipular la opinión, polarizando así el propio mundo empresarial. Si antes el Estado controlaba a las empresas ahora hay empresas y empresarios que controlan y utilizan el Estado y los media en beneficio propio, mostrando que el capitalismo de los poderosos es sólo liberal y antiestatal a medias. Es liberal para solicitar plena libertad de explotación, pero no para promover recalificaciones y concesiones en beneficio propio. Y es antiestatal para despojar al Estado de sus riquezas, pero no para conseguir que las ayudas e intervenciones estatales alimenten sus negocios. De ahí que calificar de (neo)liberal al capitalismo de los poderosos es hacerle un inmenso favor, al encubrir el intervencionismo
discrecional tan potente en el que normalmente se apoya, permitiendo que los nuevos caciques vayan impunemente por la vida presumiendo de (neo)liberales.
Intervencionismo que ha culminado al calor de la crisis con las suculentas ayudas a las empresas que evidencian la ley del embudo, consistente en privatizar beneficios y socializar pérdidas, que están imponiendo los nuevos caciques al conjunto de la
población.


La
actual refundación oligárquica del poder plasmada en un neocaciquismo
disfrazado de democracia
ha desatado una nueva fase de acumulación capitalista (Naredo, 2007). En esta fase los más poderosos son capaces de emitir acciones y otros títulos que suplen las funciones del dinero contando, así, con medios de financiación sin precedentes que les permiten adquirir las propiedades del capitalismo local y del Estado, y con el poder necesario para promover, con ayuda estatal, megaproyectos de dudoso interés social y operaciones extremadamente lucrativas. El sistema monetario internacional facilita la creación de ese dinero financiero que se sostiene a base de atraer el ahorro, incluso de los más pobres, hacia la compra de los pasivos no exigibles que emiten los más ricos, generando procesos especulativos que acentúan los vaivenes cíclicos y la volatilidad de las cotizaciones. En esta fase, en la que predomina la adquisición sobre la producción de riqueza, los beneficios empresariales y el crecimiento de los agregados económicos de rigor, ya no suponen mejoras generalizadas en la calidad de vida de la mayoría de la población, que tiene que sufragar el festín de beneficios, plusvalías y comisiones originado, acentuando la polarización social. Pero la sociedad, adormecida por la ideología dominante, sigue sin preocuparse del contenido concreto y las implicaciones de esos agregados monetarios cuyo crecimiento indiscriminado desea y defiende.


La deriva hacia la adquisición de la riqueza se produjo de la mano de la
hiperdimensión del juego inmobiliario-financiero y demás procesos especulativos que, por su propia naturaleza, desembocan en situaciones críticas, al ser económicamente insostenibles. Este panorama resulta socialmente aceptable en la medida en la que una ingente liquidez nueva alimenta la máquina corrupta del crecimiento económico, de cuyas migajas viven también los pobres. De ahí que cuando el pulso de la coyuntura económica decae se quiera “inyectar” más y más liquidez a toda costa ―como muestra la reciente cumbre del G-20― para que la fiesta de adquisición de riqueza continúe y rebose lo más posible, alcanzando a buena parte de la población. El crecimiento actúa, así, como una droga que adormece los conflictos y las conciencias y crea adicción en todo el cuerpo
social.
Pero cuando decae o se para el malestar resurge con fuerza, invitando
peligrosamente a mirar hacia atrás y a ver las ruinas que ha ido dejando, jalonadas de grave deterioro ecológico, de angustioso endeudamiento económico, de bancarrota moral y de severo empobrecimiento social al haber acentuado el servilismo, espoleado por la envidia y la avaricia.
(...)

España líder del auge inmobiliario.
(...)
Cuando España llegó a disponer ya de más viviendas y kilómetros de autopista per
capita que en todos los otros países europeos, el auge inmobiliario empezó a acusar
síntomas de agotamiento.
No han sido los límites ecológicos, ni los límites de una demografía que no alcanza a habitar un parque de viviendas cada vez más sobredimensionado los que acabaron frenando el presente boom inmobiliario, sino los límites financieros, como había ocurrido en los ciclos anteriores. Pero la novedad que explica la notoria intensidad y duración de este auge inmobiliario arranca de que, con la desaparición de la peseta y el advenimiento del euro, desapareció también el freno que planteaba a las coyunturas alcistas la limitada capacidad de financiación disponible. Estas
morían tradicionalmente porque el endeudamiento interno y externo erosionaba la
cotización de la peseta y obligaba a devaluarla para restaurar el equilibrio exterior y a aplicar programas de “ajuste” para recortar el excesivo endeudamiento. Sin embargo, actualmente, el paraguas del euro ha permitido prolongar el endeudamiento de la economía española hasta límites difíciles de imaginar, a la vez que el “maná” de los fondos europeos posibilitó cuantiosas inversiones en infraestructuras.
Por primera vez, no solo demandaron financiación neta las empresas, sino hasta los propios hogares, para financiar el boom inmobiliario, que acusaron por cuarto año consecutivo un déficit de
financiación neta cuya financiación exigían a la banca, en vez de ofrecérsela como había sido habitual: los créditos que solicitaban los hogares superaron así sistemáticamente al aumento de sus depósitos. Además, con la solvencia del euro aumentó el peso de la inversión extrajera en inmuebles, que se sumó a la financiación interna para reforzar el auge inmobiliario a costa de hacerlo más dependiente de la coyuntura internacional.


Precisamente la caída de la inversión extranjera en inmuebles, unida a la salida de la inversión inmobiliaria española hacia el exterior, anticiparon con años de antelación el actual declive inmobiliario interno, más tarde reforzado por la crisis hipotecaria de Estados Unidos, la desconfianza de los inversores y el enfriamiento de la coyuntura económica internacional.

España líder del riesgo inmobiliario.
Llegados a este punto, cabe subrayar los riesgos en los que se ha ido incurriendo
para financiar el auge. En primer lugar hay que recordar que, si bien la subida de precios protagonizó en España el auge inmobiliario de los ochenta, la construcción y el endeudamiento tuvieron entonces escasa incidencia. Pero no ocurre lo mismo en el ciclo actual en el que la importante construcción nueva demandó una financiación adicional sin precedentes, haciendo que el endeudamiento hipotecario de los hogares respecto a su renta disponible se situara al final del ciclo por encima del de todos los países de nuestro entorno, incluido Estados Unidos (Naredo, Carpintero y Marcos, 2007 y 2008).


Y
el riesgo de los hogares se acentúa por el hecho de que España es el país europeo con mayor porcentaje de crédito hipotecario contratado a interés variable, en momentos en los que los tipos de interés alcanzaron mínimos históricos. Por otra parte, si al crédito hipotecario de los hogares se añade el contraído por las empresas inmobiliarias y constructoras, se llega a la conclusión de que la exposición de cajas y bancos al riesgo inmobiliario es mayor en España que en todos los países de nuestro entorno, incluido Estados Unidos. Conscientes de este riesgo, las entidades financieras han conseguido “titulizar” más de un tercio de su deuda hipotecaria, traspasando así el riesgo a los compradores de los títulos emitidos, aunque la mayor conciencia actual de este riesgo
ha encarecido y frenado este proceso.

(...)

Perspectivas: precios inmobiliarios y actividad.
¿Hasta qué punto están cayendo y hasta dónde caerán los precios de la vivienda?;
¿hasta qué punto y hasta cuándo se traducirá el desplome inmobiliario en recesión
económica generalizada?; ¿quién acabará pagando los platos rotos de la fiesta
inmobiliaria? Estas preguntas arreciaron desde que la coyuntura económica evidenciósu caída desde principios de 2008.


Cuando el mercado inmobiliario se enfría, el número de operaciones disminuye y el
período de venta se dilata, haciendo que los oferentes más necesitados de liquidez
acaben vendiendo sus viviendas a precios muy inferiores a los de tasación y también de los precios de los anuncios. Pero en nuestro país las caídas de precios, ya observadas por los operadores del sector, no han tenido un reflejo estadístico claro e inmediato.
Este contexto de opacidad informativa tiende a evitar ajustes bruscos vía precios, al mantener ciertos “precios de consenso” que se supone valen las viviendas por encima de los de mercado a costa de forzar la iliquidez del patrimonio inmobiliario así valorado y de prolongar artificialmente los períodos de venta, para que la inflación diluya el ajuste a lo largo del tiempo. Pero a la vez que se trata de evitar el ajuste vía precios, se fuerza sin querer el ajuste en cantidades, reflejado en el desplome de la construcción de vivienda nueva observado en el año en curso. Entidades del sector estiman que en 2008 se construirán seiscientas mil de viviendas menos que el año anterior con un recorte de más de un millón de empleos.
(...)
En primer lugar hay que precisar que
el índice oficial de precios de la vivienda que elabora trimestralmente el Ministerio de Vivienda (IPVmv) no recoge verdaderos precios de mercado, sino precios que imputan a las viviendas las empresas de tasación de inmuebles. El hecho de que las empresas de tasación trabajen mayoritariamente para las entidades financieras y que éstas no vean con buenos ojos que los precios de tasación caigan por debajo de los valores hipotecados, hace dudar de la objetividad de esta fuente en momentos de declive.
(...)
Pero subrayemos antes que
el mencionado oscurantismo de los precios inmobiliarios parece impropio de un país que se dice moderno y desarrollado, y en el que el mercado inmobiliario ha tenido una importancia económica tan manifiesta. No cabe imaginar que
solo hubiera una estadística de precios de las operaciones bursátiles, que elaboraran cada tres meses determinadas empresas de tasación encargadas de atribuir valor a las acciones y que, para colmo, esas empresas dependieran o, incluso, estuvieran participadas por las entidades que financiaban esas operaciones. Se ha hablado mucho de la responsabilidad de las empresas extranjeras de rating en la desconfianza que se extendió en el mundo empresarial durante la crisis actual, pero poco o nada se ha hablado de las empresas españolas de tasación: se veía la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio. Al igual que se ha hablado mucho de las hipotecas subprime, o de alto riesgo tan atractivamente “estructuradas”, y de que la banca española había permanecido bastante indemne a ese producto, presuponiendo que ello era debido a que nuestra normativa era mejor y nuestros banqueros más hábiles que los de los otros países afectados. Con ello se oculta que si las entidades financieras españolas no compraron apenas esos “atractivos” productos fue, sobre todo, porque trataban denodadamente de obtener financiación neta del exterior, titulizando sus propias hipotecas al igual que los EEUU, y no de colocar fuera un exceso de liquidez comprando títulos. Las entidades financieras españolas no necesitaban comprar hipotecas negociadas en EEUU, cuando la demanda interna de hipotecas crecía como la espuma y
necesitaban endeudarse fuera para poder financiarlas in situ. Ciertamente,
las entidades financieras españolas no necesitaban comprar hipotecas subprime, o de alto riesgo, fuera cuando apenas daban abasto para conceder las propias hipotecas “subprime a la española” ―al decir del fino analista y amigo Anselmo Calleja (Calleja, 2008)― pues hipotecas de alto riesgo son, en general, las contratadas a tipo de interés variable cuando los tipos eran anormalmente bajos, con tasaciones que superaban normalmente los
precios efectivos de mercado y con una actividad desbordante y una ocupación de la mano de obra que rozaba el pleno empleo.


(...)
La disyuntiva está clara: o se trata de mantener la tradicional opacidad estadística
sobre el mercado inmobiliario postergando el ajuste vía precios, o se trata de favorecer este ajuste potenciando la entrada de nuevos mecanismos que aporten agilidad y transparencia sobre los precios de las operaciones efectivas, facilitando la realización de activos mediante procedimientos de subasta amplia e informada comparables a los que existen en los mercados bursátiles. En cualquier caso los precios de la vivienda ya están bajando y, por mucho que se haga por ocultarlo, esta bajada acabará evidenciando que el “aterrizaje suave” pronosticado tampoco se observa en los precios de mercado.


Pero cualquiera que sea el contexto mencionado no evita el riesgo al que se ven
sometidos las empresas y los hogares implicados, que se ha agravado ostensiblemente con la caída de la actividad económica general, que resultaba previsible dado el gran peso de la actividad constructiva e inmobiliaria y el panorama incierto de la coyuntura internacional. Aunque, como hemos indicado, el auge inmobiliario contribuyó a extender
el virus de la especulación inmobiliaria por todo el cuerpo social, el 65 % de los propietarios de bienes inmuebles escasamente podrán beneficiarse con su venta, ya que (según el Catastro) son titulares de un único bien, normalmente coincidente con su
vivienda principal, y el 57 % de la deuda de los hogares corresponde precisamente a la vivienda principal
(según la Encuesta Financiera de las Familias (EFF) del Banco de España). Resulta inquietante observar que cerca del 60 % de esta deuda se proyectó sobre la mitad de los hogares con menos patrimonio y que, por término medio, el pago de deudas de los hogares supone el 17 % de su renta disponible, elevándose notablemente este porcentaje entre los hogares con menos renta (este porcentaje supera el 40 % en cerca de la mitad del 20 % de los hogares con menos renta, como puede constatarse en Naredo, Carpintero y Marcos, 2008, p. 182, Cuadro III.1.5.1). Vemos, pues, que son los hogares más pobres y endeudados los que seguirán pagando durante decenios las plusvalías realizadas por otros, aunque sus viviendas bajen de precio.
(...)

Errores de diagnóstico, irresponsabilidad económica y servilismo profesionalizado.
(...)
Me consta que, entre los economistas más próximos al poder político y/o
empresarial, estaba mal visto reconocer públicamente la propia existencia de la burbuja inmobiliaria como no fuera para afirmar, a modo de mantra o conjuro repetitivo, que el “aterrizaje sería suave” a fin de no desanimar a los compradores de inmuebles, ni siquiera en la fase final y más comprometida del ciclo. Recordemos que, hasta que se impuso la evidencia, estuvo vetado hablar de crisis y que quien subrayara los desequilibrios o problemas de la economía española corría el riesgo de ser acusado de antipatriota. Ni los avisos esporádicos del Banco de España, ni los trabajos de algunos analistas aislados pudieron romper, así,
el coro de complacencia entonado por los profesionales, empresarios y políticos de un sector y de un país que acostumbran a premiar la obediencia servil y a despreciar la inteligencia. Pues, paradójicamente, la autocensura implícita se extendió mucho más entre los analistas durante la democracia, de lo que lo hizo la censura burocrática durante el franquismo, dado que entonces se dibujaba más nítidamente la frontera entre técnicos y políticos.

Disyuntiva de la presente crisis: reconvertir o
apuntalar el actual modelo económico.

(...)
¿Podrán los nuevos estímulos hacer que la situación repunte, sin a penas sanear la
situación y sin cambiar las reglas de funcionamiento del sistema? Sin duda, pero el largo período de auge observado recientemente a escala planetaria no tiene visos de repetirse, ya que el nuevo crecimiento económico desembocará en un encadenamiento de burbujas en el que la inestabilidad será la norma. Esta será la consecuencia del predominio cada vez más absoluto de la pugna por la adquisición de riqueza en un juego económico en el que el crecimiento de los agregados podrá avanzar en paralelo con el deterioro de la calidad de vida de la mayoría de la población y de su entorno físico y social.

---o0o---
Teniendo en cuenta que este texto va destinado a la Revista de economía crítica, he de acabar subrayando que la economía crítica no solo ha de diferenciarse de la economía ordinaria por sus enfoques y metas, sino también por su ética profesional. La economía ordinaria se vanagloria de haberse independizado de la moral, pero en realidad hace cada vez más las veces de apologética del statu quo, sacrificando ―como hemos visto― a la complacencia con éste su capacidad de interpretación y predicción y su posible
función social. Sin embargo, la economía crítica debe cuidar estas funciones, por mucho que su discurso incomode a los poderes establecidos y sea objeto de ninguneos y represalias. A mi juicio la economía crítica debe hacer gala de una libertad y una ética
profesional cuya solidez contraste con el ejercicio de la profesión más servil y acomodaticio a las exigencias del poder que vienen practicando buena parte de nuestros colegas desde las filas de la economía ordinaria, en universidades, empresas, consultorías o administraciones, a menudo, incluso, sin tener clara conciencia de ello.
En suma, que la economía crítica está llamada a dignificar con su ejemplo la profesión de economista y a revitalizar una ética profesional y política que se encuentra bajo
mínimos en nuestro país.

---o0o---


Enlace al artículo completo.


Enlace a la publicación citada en el artículo "Patrimonio Inmobiliario y Balance Nacional de la Economía Española 1995-2007".





Siguen unos gráficos del libro:

PATRIMONIO
INMOBILIARIO
Y BALANCE NACIONAL
DE LA ECONOMÍA
ESPAÑOLA (1995-2007)
_________

José Manuel Naredo
Óscar Carpintero
Carmen Marcos
_________

FUNDACIÓN DE LAS CAJAS DE AHORROS


Comenzamos con una comparación entre países de la UE de los créditos hipotecarios a interés variable concedidos durante la burbuja. Es del año 2006 pero es representativo de los últimos años.

Concedidos a tipos en mínimos históricos. En España no tenemos subprime.






Dejar claro que no ha habido intervención política alguna.











Y que el inmobiliario ha sido un mercado autorregulado por la ley de la oferta y de la demanda, de funcionamiento claro y transparente.

Además hemos sido coherentes con el nuevo escenario europeo en el que estamos inscritos. Solo hemos pecado un poco de sana ambición por el desarrollo y por entrar en la champions por la puerta grande...









Un mercado de funcionamiento perfecto:



Los precios se van corrigiendo:




Por regiones.







_______________________





Nuestro patrimonio no dejaba de crecer. Los pisos cada vez valían más!





Éramos cada vez más ricos...?





Despertamos. Ahora toca cerrar balance.

Ejemplo:



Japón. Las burbujas duelen.



Para terminar, un cuadro de Ricardo Vergés: cuotas hipotecarias pendientes de pagar hasta 2032.



Nuestra larga travesía en el desierto.

____


Pienso que la estafa a la que asistimos, que solo ha hecho que empezar, se consumará por esta vía:
nivelando los desajustes contables de la burbuja cargándolos en este concepto, es decir, socializando los costes a toda la ciudadanía, junto con el pago religioso de las cuotas hipotecarias pendientes de las familias.


- La bola de la hipoteca que ahogará a alrededor de 3 millones de unidades familiares durante 20 años. Las deudas se pagan.

- La gran cantidad de pasivo no exigible en manos de pequeños accionistas, ciudadanos de a pie (acciones, acciones preferentes, bonos convertibles, etc. -dinero financiero creado por las empresas-). Se han venido colocando todo tipo de productos financieros “complejos” a gente corriente, pensionistas, etc. al calor de la falsa recuperación a la vuelta de la esquina.

- El pasivo no exigible de las Cajas de Ahorros que va a “asumir” por todos el Estado a través del FROB (compra de emisiones de acciones preferentes de estas entidades...)


- La compra y/o la asunción del Estado de deuda privada de entidades de crédito (casi 70.000 mill. de euros entre FAAF y Avales).
El correlato en el sector público de esta partida del pasivo: en el sector público lo que no es deuda con terceros pertenece a la ciudadanía (PPCC). En el sector público el pasivo no exigible somos todos, como la Agencia Tributaria, casualidad.

La explosión de la burbuja y la caída de los precios inmobiliarios está produciendo una merma del Activo de Entidades financieras, Empresas, Estado... ¿Cómo se trasladará, de qué manera se reflejará en el Pasivo?

Como ha dicho PPCC,
“los acreedores ordinarios (Pasivo exigible) querrán que la quita se produzca en el Pasivo no exigible, o sea, que pague la factura exclusivamente el patrimonio de los socios (sector privado) y el de la ciudadanía (sector público). Si la ciudadanía es débil, los socios de las entidades privadas saldrán de rositas”.

De momento aquí los agujeros se tapan con cargo al Pasivo Público. ¿De dónde exigirán nuestros acreedores que se produzca la quita?

No sé si me he sabido explicar…

Para acabar de redondear todo, sabemos que
EL VERDADERO PRESTAMISTA DE ÚLTIMA INSTANCIA ES EL SISTEMA TRIBUTARIO (PPCC).

Emisiones avaladas por el Estado.



Dan ganas de salir corriendo...